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DESDE COLOMBIA: HOMENAJE A “QUINITO” A SUS 80 AÑOS.

Publicado por: admin Agosto - 29 - 2010

Este antiguo arte nos brinda la ocasión de disfrutar de lo efímero del tiempo , de la emoción del instante, de la pureza del trazo de un muletazo, del arabesco del capote, de la belleza de las formas que se crean y se reinventan con la muleta.

Dificilmente un lego o un advenedizo pueden apreciar la dimensión espiritual de la entrega de un hombre para vencer las acometidas de un ser criado para la épica de la batalla en el ruedo.

Con raices vascas, doctorado en tauromaquia en España, Quinito II solo necesitó la exhibición de la elegancia, sin estridencias, naturalmente, sin aspavientos para que todos nos rindieramos ante la gesta y el gesto.

Un bello ejemplar de hechuras en La Ahumada. Verónicas, medias, recortes con el capote. Ayudados por alto, tandas por la derecha y naturales justos, precisos, sentenciosos como Seneca. Y el volapie perfecto. Dos orejas y rabo como tributo a la entrega apasionada de un ser humano agobiado por la falta de oxigeno pero pleno de facultades espirituales para abrochar una tarde esplendidamente torera.

De las gargantas  ,a borbotones, salían el clásico ” torero, torero, viva fiesta y “ésto es maravilloso” acompañadas de palmas y más vitores al siempre joven, viejo Quinito.

Los profesionales lo pasearon en hombros al final del Festival en La Ahumada.

DETALLES.

Admirar la toreria de un  profeisonal maduro con recursos técnicos para entender las embestidas de su ejemplar. Erik Cortés, de Venezuela, quien confirmará en Madrid el año entrante, nos hizo disfrutar con pocas cosas , esenciales eso sí: temple, y distancias. Estos toreros pueden arropar perfectamente la combinación de carteles en cualquier Feria.

Ver a un empresario que es ante todo torero, Freddy Villafuerte, el responsable de la temporada en Acho, en Lima, aplicar la antigua receta de lidiar el toro donde éste pide. Y ser capaz de labrar tandas de mucho contenido.

Alfonso Simpson, de la nueva hornada de toreros peruanos, valor y conocimiento para sobreponserse a dos ejemplares que nunca facilitaron la labor del espada.

El desparpajo del caribeño Juan del Mar, con los deberes cumplidos ante un gran ejemplar que tuvo recorrido, casta ( toda la faena en los medios ) y una cosa excepcional: iba de largo y con el morro abajo con una cadencia  mucho mejor en el quinto y sexto muletazos que en el primero., Esos buenos finales que son tan importantes en el toro bravo.

Dayro Chica lidió un ejemplar de su casa, muy murubeño pero reservón. Salvó la responsabilidad con oficio y buenas cabalgaduras.

Carlos Roldan no se vestía de traje campero hacía 8 años. Puso en evidencia que tiene un fondo para bucear en él. No solo correcto con los palos, sino toreando de frente y dejando llegar al toro al estribo.

Destacaron Santiago Sánchez , muy morantista en las formas con un ramillete de chicuelinas en el quite que fue muy aplaudido, los subalternos  Byron de Jesús, Jaime Mejía, Pepe Velásquez y oficiando de subalterno el matador de toros Luis Reyter y el siempre eficaz Paco Aures.

Como siempre rayando a gran altura ese pedazo de picador que es Luis Viloria.

Cuando la penumbra se encontró con las luces artificiales, salimos embadurnados de toreria , esa que nos habían ofrendado los artistas a pie y a caballo pero por encima de todo la demoledora y amorosa conjunción de la estética y la placidez de los años bien vividos de Quinito II. La constatación de que el tiempo se funde en la belleza con las más exquisitas formas del oficio.

Dicen que Pedro Romero, a edad venerable lidió y mató un toro y aficionados de otras épocas nos reseñan  de Pepin Martin Vásquez, Lalanda, 0rtega,  El Gallo. Quien esto escribe aun tiene en su memoria de aficionado al maestro Antoñete en la plaza de La Santamaría, su media abelmontada y un par de naturales. Todos estos maestros con el pelo cárdeno y las ideas claras.

Quinito y sus amigos están de plácemes, pues el toreo volvió a reinvindicar en tiempos de comida rápida y estress, que lo efímero  también tiene historia, que el temple, el gusto, lo que se hace despacio,la quietud, la  esencia de la taurinidad conllevan valores trascendentes que el hombre no puede despreciar y menos abandonar.

NOTA Y FOTOGRAFIA CORTESIA DE http://www.caracol.com.co/tendido7

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