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Notas de la categoría ‘ARRASTRE LENTO.’

¡Noche de paz!. ¡Noche de amor!. Suena tan lejano, tan absurdo. ¿Quién le arrebató el amoroso misterio a la cruda pureza del tosco natalicio de Aquel que con fuego sagrado vino a dar calor a las almas creyentes? ¡Noche de paz!. ¡Noche de amor!. Suena tan lejano, tan absurdo. ¿Quién le arrebató el perturbador misterio a la cruda pureza del tosco nacimiento del milagro del toreo que con su fuego profano vino a incendiar buen parte de las almas del mundo? ¡Noche de paz!. ¡Noche de amor! Suena tan lejano, tan absurdo. Permítame el lector ampliar las ideas: Con cuánta ansiedad, cuando niño, esperaba la Noche Buena, la Noche de Paz, la Noche de Amor. Nada existía que enturbiara el deleite de mi confianza plena en la nobleza y bondad de la noche mágica que a pesar de las sombras que la envolvían se convertía en un faro de luz. Aquellas noches felices, pasadas en espera adormilada, o en ensueño de espera, me hacían sentir ala vez parte del cielo y de la tierra. La ilusión de vislumbrar al Niño que vendría amoroso a depositar los juguetes era el puente mágico que con algodones de fabuloso misterio cosía el hermoso puente pasadizo donde el ferviente anhelo me elevaba... Leer más→

No deja de parecerme única la noche de Navidad. Noche luminosa, festejada con estridente sonoridad y estremecedora alegría. Lástima que la escandalosa publicidad le conduzca, malformada, y en medio de un carnaval hipócrita y enmascarado, a una comercialización irritante. ¡Que es una noche que no sabe dormir! Noche, de la Navidad, que a pesar de sus dos mil años de existencia llega a los corazones todavía con aires de primicia. Noche que, por los cánticos y arrullos que la acompañan, parece que fuera la primera. Noche ciertamente paradójica. Y cómo no habría de serlo –paradójica- si el Niño Dios habiendo nacido débil, tiritando de frío, urgido de abrigo, de caricias, de alimento, de atenciones, de mimos y ternuras, se convirtió en una criatura tan fuerte y vigorosa que llegó a ser considerado como el señor de los ejércitos.  ¡Que es una noche que no sabe dormir! Como rayo, y con estruendo, viene a mi mente el toreo. Hasta me pregunto si la Fiesta no vive una noche tan larga que pareciera impedida a despertar. Por la opacidad de sus sombras, el toreo mexicano ciertamente vive dentro de la congeladora y en medio de una relativa oscuridad. Y también me parece paradójico... Leer más→

¡Se abrazan del muerto y les asusta el petate! Hay recuerdo luminosos que tienen en una resonancia sorprendente, recuerdos que dormitan plácidamente en el fondo del subconsciente pero que cuando suben a la superficie lo hacen con una energía vibrante y estremecedora. Su voz, como eco trimbrado, hacen que se despierten e incorporen con incontenible alegría. ¡Se abrazan del muerto y les asusta el petate! En carrusel vinieron a mi mente aquellas mañanas en las que junto a otros soñadores en tropel nos dirigíamos al cerrito de la Cruz para ejercitar nuestro cuerpo y desempolvar el espíritu. Luego, en la plaza San Marcos, trazábamos con capotes y muletas los mismos aseados geroglificos de fantasía. Todos hacíamos lo mismo, pero en el fondo cada quien buscaba la originalidad de su propio estilo. Recuerdo la fatiga que nos hacía sudar con tal intensidad que, a la luz de los rayos solares, como aureola mágica lucíamos un presumido iris de honor. En ese ambiente no nos espantaba el aullido silencioso de las indiferencias e incomprensiones que nos rodeaban. Por el contrario: el sólo hecho de querer ser toreros ante la sociedad ya éramos diferentes, diferencia que hacía sentirnos... Leer más→

Si me refiero al entorno taurino que rodea a la Fiesta en México, habrá de resultarme complicado no tomar en cuenta, como forma de desorden, a la insatisfacción que circula entre los aficionados tradicionalistas, esos que, apegados al catecismo doctrinal en el terreno de las ideas, juzgan como descabellado, pese al virtuosismo de la obra del presunto matador, el indulto del toro Gudalupano realizado el domingo pasado en la plaza México por Sebastián Castella. Frente a la luminosa riqueza simbólica y ornamental del toreo, la cual en un principio admiré como verdadera gala emocional, se opone a la imagen que hoy percibo del mágico delirio taurino ciertamente convulsionado con tanta teoría encontrada. Cuan difícil me resulta olvidar la fuerte connotación que se grabó en lo más íntimo de mi ser cuando, por primera vez, presencié el ritual festivo en una plaza de toros -la plaza San Marcos-. Debido al calor de los recuerdos personales me encuentro ante la dificultosa obligación de entender y comprender los cambios que, al paso de los años, se han sucedido para contrariedad de los tradicionalistas y ortodoxos. De niño, que fue cuando de manera sorprendente quedé cautivado,... Leer más→

“En el nombre del cielo os pido posada…” Hoy empieza la ensordecedora celebración anual de calendario que ya poco o nada conserva del espíritu que la originó. Las “posadas”, vistas desde el perfil mexicano, es una tradición que traicionó su esencia pues ya no son sino una mascarada ficticia de las huellas del peregrinar de José y María en busca de un lugar donde pudiera nacer el que vendría a incendiar la tierra… ¡de amor!. “En el nombre del cielo os pido posada…” Me niego a sepultar los ricos legados de las tradiciones: creo que las “posadas” siguen siendo un elemento que inspira sentimientos facultados para optimizar la fraternal convivencia en torno a una piñata que, cuando es vapuleada, explota con el estruendo obsequioso de la alegría y la esperanza.   “En el nombre del cielo os pido posada…” ¡Claro que le tengo afecto a la Navidad! La conozco desde niño. Como desde niño conservo el añejo gusto de mirar al cielo de noche en busca de la estrella guía que evitó que los Reyes Magos no sólo no se extraviaran sino que, iluminados con el centellar esplendoroso de la luz que otros ojos no pudieron apreciar, sumisos dieran... Leer más→

Cuando el arte es un producto de la naturaleza se le mira de diferente manera al que, por su elaboración, es un logro de las maniobras del hombre. Se tiene por cierto que la naturaleza obsequia la intimidad de las cosas, pero es el hombre –artista- el que las descubre. Empero, estando en el terreno donde el toreo se aferra al imperio subjetivo del arte, las cosas se complican. ¿La bravura de los toros de casta, con todos sus componentes ideales anexados –nobleza, seriedad, emotividad, codicia, prontitud, docilidad, fijeza, fuerza, buen estilo- lograda en un ser vivo a base de un proceso de selección humana pudiera adquirir el rango de arte? La concepción, sin duda, tiene su encanto. La sublimación de la bravura convertida en arte. Y más todavía: la sublimación hecha poesía. El toro Guadalupano, de Teófilo Gómez, lidiado por Sebastián Castella el domingo pasado en la plaza México, merecedor del indulto por la magnificencia de sus virtudes parciales será sin duda el tema de conversación de tabernarios y cafeteros. Para algunos observadores del hecho que generará controversia y polémica multiplicadas a la décima potencia –aficionados desde luego- el indulto concedido... Leer más→

Se agolparon los recuerdos… Lo recuerdo como si hubiera sido ayer: de niño me gustaba la época de frío pues, luego de hacerme tiritar, y paralizarme hasta convertirme en momia de carne viva, mucho me reconfortaba la protección y abrigo que brindaba el calor de mi hogar. Ayer, por momentos, tuve las visiones facilitadas por la memoria de cuando fui niño. Por eso,.. Por eso hoy siento sobresaliente interés por los niños. Además de mis recuerdos, me lo despertó el nieto de mi compadre. Y cómo no habría de sobresaltarse admirativamente mi ánimo si el chamaco –de 4 para 5 años- le pidió al niño dios de regalo una capa y un sombrero de torero: quiere jugar a los toros. Al oído me dijo mi compadre “de buey se los regalo; no quiero envenenarlo”. Conociéndolo, estoy seguro que el capotito y la montera serán lo primero que vean los ojos del niño en  Navidad. Se agolparon los recuerdos,… Siendo yo un infante, lo recuerdo, al toreo lo intuí, y luego lo descubrí. Cómo no recordar aquella emoción que, al hendirse en mi ser, me dejó marcado con tanta hondura y plenitud que ahora soy su fiel cautivo, y sigo su rumbo con obediencia ciega. Entre tanto juego... Leer más→

El toreo es una actividad tan alucinante que pareciera estar muy por encima de la prudencia del hombre. Las cualidades que requiere el anhelante de conquistar la cima de la tauromaquia también pudieran parecer de carácter sobrehumano. Lo cierto es que el toreo como profesión es algo difícil de comprender, y más difícil aún de abrazar. Finalmente no se podrá negar que es una actividad –el toreo- tan humana que para realizarla con entendimiento y virtuosismo se requiere del sustento de virtudes que dan categoría superior a cualquier proyecto que se perfile hacia los confines del arte. Ser torero: ¡vaya locura! Para ser torero además del privilegio de ser un heredado de la dádiva misteriosa de los duendes que predestinan al ser humano se necesita de aptitud física, inteligencia, valor, sensibilidad y sentimientos, pero sobre todo, como anexo obligado, un elevado concepto del compromiso y la honradez. Ser torero: ¡vaya locura! La premisa indispensable es la vocación. Quienes gozan de ella, privilegiados por la naturaleza, son seres aparte, motivo que pudiera explicar el sentimiento de superioridad, puesto que el traje y la profesión elevan de categoría, que conllevan... Leer más→

Me queda claro que… Me queda claro que hay nombres de toreros que tienen en el aficionado culto una resonancia sorprendente, tanto que parece estallar en el cántaro del barro que los contiene. Nombres que plácidamente duermen en el subconsciente de los aficionados de corazón y que, como eco timbrado, se despiertan y se incorporan logrando que, cual globo en ascenso, suban a la superficie de las conciencias vibrantes y estremecidos. Me queda claro que,… Me queda claro que aquellos toreros mexicanos, Ponciano Díaz, Rodolfo Gaona, Pepe Ortíz, Juan Silveti, Fermín Espinosa, Lorenzo Garza, Luis Castro, Silverio Pérez, José González, Alberto Balderas, Jesús Solórzano, Samuel Solís, y la cantidad de etcéteras que faltan, a los que coronaba una aura mágica, al aficionado actual le pueden parecer personajes que sobrevuelan entre la ficción y la realidad. Se cuenta que siendo humanos, aquellos adquirían el rango popular de deidades. Se dice también que la comunión que establecían con los aficionados, producto de la emocionada admiración con la que se les reverenciaba, era más íntima, profunda, sentida, severa, rigurosa, y siempre respetuosa que hoy. Me queda... Leer más→

Estando en la proximidad de la plenitud de la semana guadalupana, el pueblo mexicano hinca su raigambre religiosa en un simbolismo histórico que, a pesar de su longevidad, no es algo disecado para perdurar dentro del perfil de emblema y reliquia puesto que como fenómeno existencial es una cosa viva, latente, capaz de adaptarse a cada vuelco temporal. A los que han creído en el fenómeno milagroso el tiempo les resulta indiferente. Pareciera mentira, pero el toreo mexicano, siendo veterano como diversión, aún cuenta con el vigor suficiente como para adaptarse a los precipitados cambios de costumbres, gustos, preferencias y modas sociales. ¡En México lo guadalupano y lo taurino parecen tener vidas paralelas!. Lo guadalupano es tan viejo entre el mexicano que no tiene época precisada. Como atributo, su cronología goza del privilegio de heredar un mensaje de fe adaptable a cualquier tiempo. El toreo, en cambio, ha heredado la sincronía temporal de la fantasía. En el milagro del Tepeyac el rojo encendido de las rosas del ayate marcó la diferencia en la policromía simbólica de un pueblo pintado, como la tierra de los surcos que le dan de comer, con el matiz de un café tan hondo... Leer más→

Mi compadre no tiene remedio. No necesita rascarse la cabeza para que le brote la ocurrencia; hoy nos recibió en el lugar de siempre con su ingenio natural, claro, acompañado de su dilecto vaso con hielos y algo más. Mientras hablaba noté que, pareciendo distraído, tenía un ojo en el gato y el otro en el garabato. Nos hacía caso, pero no dejaba de mirar los buenos bigotes de una gentil y amable damita que ocupaba la mesa contigua. Entendí su falta de concentración en la plática. Bien dicen que sólo el perro que va adelante de la jauría sabe a lo que le ladra; aquello parecía como que, en idílico festín, la vecina y mi compadre ladrando sutilmente se tirasen los perros. Concluidos los espasmos conquistadores volvió a la conversación luego de que mi amiga Isabel le preguntara porqué manifiesta un marcado interés en ver de nuevo a Eulalio López “El Zotoluco”. “En estos momentos me gusta “El Zoto” por la madurez y concentración de la que hace gala. No se necesita ser muy observador para notar cómo pone sus cinco sentidos en lo que realiza, en el propósito que tiene en mente, y lo hace mediante un interés básico y fundamental: no se distrae para nada. Con... Leer más→

Se argumenta que, pese a las propaladas y nada ocultas críticas al ejercicio didáctico del método de producción de las escuelas taurinas en Aguascalientes, de algo sirven. Ciertamente, por conveniencia, la Fiesta, pese a lo impersonal y ambigua que resulta, está en su legítimo derecho a contar con mecanismos de construcción que le brinden sus propios espacios funcionales de evolución. Es incuestionable que un alto porcentaje de los novilleros actuales son producto de esas instituciones. Como formadoras de estructuras académicas pudiera entenderse que en mucho benefician a los aspirantes a convertirse en matadores de toros. Pero…. mal escribiendo estas líneas me viene a la mente aquella frase lapidaria del piromaníaco Nerón: ¡Miente quien afirma que a Roma he sido yo quien prendió fuego!  Pero…. ¿en dónde se encuentra la escuela en la que se atiza el fuego en el espíritu de los aprendices del toreo?, ¿en dónde se encuentra la escuela que, a manera de combustible, encienda mechas de apasionada inquietud e inspiración rebelde?. No es mentira que el medio mexicano, al extinguirse las brasas incendiarias de la pasión, da la impresión de que la llama de... Leer más→

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